viernes, 1 de marzo de 2013

Consecuencias del consumo


PROBLEMAS PSICOLÓGICOS
 
UNA PARTE DEL CUENTO
 

Jorge, 16 años " Mi problema era que fumaba antes de ir a clase. Estuve 3 o 4 meses fumando. Me fumaba el porrito del mediodía y las clases volvían a empezar a las 15:30h., no me enteraba de nada. Escribía lo que escuchaba, cuando le leía no lo entendía. Suspendí el curso."
 
 
CUANTO MÁS JÓVEN ES LA PERSONA QUE FUMA PORROS, MÁS GRAVES PUEDEN SER LOS PROBLEMAS

El proceso de crecimiento y maduración de nuestro Sistema Nervioso es largo y lento .
El consumo de porros altera el proceso.

Sin olvidar que somos diferentes y que depende de la edad, las cantidades que se fumen, la composición de lo que se fume, la duración del consumo (no es lo mismo estar fumando 2 meses que 1 año) y demás circunstancias personales, las consecuencias más frecuentes cuando se fuman porros durante periodos de tiempo prolongados y a diario, son las siguientes:

l     Trastornos en el estado de ánimo: ansiedad, nerviosismo, ataques de pánico

l     Sensaciones de tristeza, apatía, desgana o depresión.

l     Fallos de memoria, olvidos frecuentes.
 
l     Lentitud al procesar la información (rapidez mental reducida)

l     Dificultades para atender y resolver problemas


La etapa adolescente es la mejor para aprender, formarse y prepararse para intentar conseguir tus objetivos.

El consumo de porros dificulta el proceso de aprendizaje.
 
Es muy frecuente que aquellos jóvenes que fuman porros tienen dificultades para concentrarse y  lo que se aprende se olvida con facilidad.
 
Una vez que se deja de fumar porros, se va recuperando poco a poco las "funciones mentales".
En jóvenes con predisposición, el consumo de porros facilita la aparición de trastornos psiquiátricos graves : brotes esquizofrénicos, alucinaciones, estados paranoides.
Tener predisposición quiere decir que hay personas más vulnerables que otras a padecer problemas psicológicos. 
El consumo de porros puede ser un detonante en la aparición de este tipo de problemas.
 
Marga, 18 años: Pasaba el rato en la calle o en casa de amigos fumando. Me "apalanqué" y después me costaba "arrancar".

 
 
 
 
 
 
 
 
 

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